Los cambios hormonales, físicos, emocionales, psicológicos y hormonales en la adolescencia y juventud, hacen que sea una etapa de la vida bastante complicada. La presión de los amigos, los padres, la sociedad, la moda, los hábitos, valores, preocupaciones, inquietudes, mucho tiempo libre, ser el blanco favorito de la publicidad, demasiada importancia al aspecto físico, la presión de los pares, el cambio de conducta, la influencia de la sociedad y los medios de comunicación, con todo esto se puede identificar un factor de riesgo bastante marcado: existe una gran sensibilidad a la opinión de los demás, cargada de mucha inseguridad respecto a lo que son o no, respecto a lo que les gusta o no, y esto los vuelve vulnerables a sentirse descontentos con ellos mismos y con su imagen.

Actualmente los trastornos alimentarios ocupan un lugar importante en las estadísticas de enfermedades más frecuentes de los jóvenes, y la bulimia y la anorexia son las dos más importantes.

Los medios de comunicación tienen mucho que ver con todo esto: constantemente nos llueven mensajes acerca de lo que constituye ser una persona atractiva y de éxito, especialmente dirigidos a las damas. La belleza física aparece siempre asociada al éxito social y profesional. Las librerías, los programas de televisión, las películas nos ofrecen abundantes modelos de cuerpo ideal condenando al éxito o fracaso a las personas por sólo su aspecto físico, y dicho sea de paso, éste es una de las características más determinadas genéticamente y por lo tanto menos controlable por nosotros.  De la misma forma que se nos recuerda cómo debemos ser (altos, estilizados, guapos, etc) y nos dan la vía cómo conseguirlo: dietas milagrosas, operaciones de cirugía estética, productos de belleza, ropa, etc.

Vivir una vida saludable es mucho más importante que todo eso, hacer ejercicios,  tomar abundante agua pura, comer saludable, descansar correctamente, la confianza en Dios, nos permitirá tener una vida real, una felicidad duradera y no sólo una fachada externa que está fuera de la realidad.

Considera las siguientes sugerencias:

–          Al mirarte al espejo, asegúrate de percibir qué es lo que te gusta de tu apariencia y recuérdatelo cuando lo necesites.

–          Rompe definitivamente el hábito de comparar tu apariencia con la de los demás.

–          Que tu vestimenta sea decente, cómoda, y  decorosa, es más importante que estar a la moda.

–          No comentes ni  critiques la apariencia de los demás.

–          Cuando conozcas a otras personas, céntrate en su verdadero valor, al margen de su apariencia.

–          Esfuérzate por ser interesante, ingenioso, simpático y una persona que sabe escuchar.

–          Huye de aquellos medios de comunicación que te hacen sentir mal con tu cuerpo y tu aspecto.

–          Elogia a las personas por otras razones que no sean la apariencia física.

–          Aprende a valorarte a ti mismo por otras cosas que no sean tu apariencia.

Reflexión:

Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios,  entonces somos lo más lindo que Dios ha creado, Elena de White confirma esta idea: “Una vez creada la tierra con su abundante vida vegetal y animal, fue introducido en el escenario el hombre, corona de la creación para quien la tierra había sido aparejada”.[1]   Se nos llama “corona de la creación”, es decir, el toque final que resaltaba la creación de Dios. ¿Entiendes esto?, eres el detalle que hermosea la creación.

Dra. Evelyn Díaz P.

www.poder1844.org


[1] Patriarcas y profetas, p. 24.

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Médico Cirujano

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